El Gabinete de Seguridad de México ha afirmado que el aterrizaje del avión Hércules en el Aeropuerto Internacional de Toluca fue un vuelo debidamente autorizado, relacionado con tareas de capacitación y en cumplimiento de convenios de cooperación bilateral, tras la difusión de rumores en plataformas sociales.
En respuesta a la circulación de fotografías y relatos sobre la aeronave militar, las autoridades federales aseguraron que la operación fue aprobada por las instancias mexicanas y se llevó a cabo de acuerdo con los protocolos establecidos.
No se trató de una operación militar ni de un despliegue excepcional.
La llegada provocó especulaciones debido a su supuesto origen de Estados Unidos y a la falta inicial de información pública.
Este suceso se produce en un contexto de tensión política, en seguimiento a las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump en relación con temas de seguridad y migración.
El C-130J es un avión de transporte táctico fabricado por Lockheed Martin y es empleado por más de 20 naciones.
Este aparato tiene la capacidad de transportar hasta 20 toneladas, puede alcanzar velocidades cercanas a 670 km/h y operar en pistas cortas o no preparadas.
Según la Fuerza Aérea de Estados Unidos, este modelo es fundamental para la logística, despliegue de fuerzas rápidas y evacuaciones, así como para ejercicios de entrenamiento conjunto bajo acuerdos de cooperación internacional.
El Gabinete de Seguridad enfatizó que estas actividades se llevan a cabo en cumplimiento con los acuerdos bilaterales existentes y los protocolos establecidos.
