La industria mezcalera en Michoacán enfrenta una problemática relacionada con la legalidad y la salud pública: por cada litro que posee certificación oficial, hay al menos tres que operan sin regularidad. Crescenciano Ayala Téllez, presidente de la Asociación de Maestros Mezcaleros de Michoacán, indicó que aunque la región produce alrededor de 300 mil litros certificados anualmente, aproximadamente un millón de litros sin marca, registro ni garantía de calidad circulan en el mercado.
El productor de la localidad de Etucuaro enfatizó que, conforme a la Norma Oficial Mexicana 070 (NOM-070), está prohibido para cualquier bebida que no cuente con certificación apropiada utilizar la denominación “mezcal”. Estos productos, que inundan el comercio tanto local como regional, deben ser legalmente clasificados como “aguardientes” o “destilados”, dado que al no someterse a los procesos de verificación, no cumplen con los estándares de pureza requeridos para garantizar un consumo seguro.
Esta diferencia entre lo regulado y lo informal es una de las razones principales por las cuales el sector promueve una reforma al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). Ayala Téllez apuntó que el actual esquema fiscal, que se basa en el valor del producto en lugar de su graduación alcohólica, penaliza a los productores que se esfuerzan por mantener la calidad y la certificación, mientras que favorece indirectamente a aquellos que actúan sin regulación.
“Estamos luchando por la revisión del IEPS para que haya equidad entre todos; que en México la competencia se base en el contenido alcohólico y no en el valor del producto. Porque si competimos por el valor, es como si un estudiante que saca 10 fuera castigado; se debería recompensar a quien obtiene 10 en vez de penalizarlo”, afirmó el líder de los maestros mezcaleros.
En Michoacán hay alrededor de 500 productores distribuidos en 30 municipios con denominación de origen, de los cuales 10 realizan una producción continua. Sin embargo, el hecho de que la mayoría de la producción (el millón de litros irregulares mencionados) no tenga certificación oficial provoca una distorsión en el mercado y pone en peligro la salud de los consumidores, quienes podrían estar consumiendo productos adulterados.
Frente a esta circunstancia, Ayala Téllez instó a la población a consumir mezcal de manera informada, sugiriendo visitar directamente las “vinatas” y productores locales. Conocer el proceso artesanal y adquirir directamente en los pueblos mezcaleros no solo asegura que el consumidor reciba un producto auténtico y de alta calidad, sino que también garantiza que los beneficios económicos lleguen de manera directa a las familias y comunidades que mantienen esta milenaria tradición.
Por último, el líder mezcalero reafirmó que la búsqueda por un trato fiscal equitativo y la promoción de la certificación son los únicos medios para dignificar el mezcal de Michoacán. Aseguró que mientras no se establezca un “piso parejo” en la competencia económica, el estado seguirá cediendo terreno ante bebidas de baja calidad que se apropian del nombre de uno de los patrimonios culturales más significativos de la región.
