Fútbol, Historias de Padre e Hijo

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Chicharo y su Papa

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* El sueco Eidur Gudjohnsen entró de cambio por su padre en un partido de la Selección Nacional.
Algunos futbolistas siguieron los pasos de sus padres y tomaron el balompié como profesión, entre ellos hay incluso quienes tuvieron la fortuna de compartir equipo con sus progenitores, tal es el caso del islandés Eidur Gudjohnsen.
Durante un partido amistoso entre las Selecciones de Estonia e Islandia en 1996, Eidur, de 17 años, ingresó a la cancha en el minuto 62 para suplir ni más ni menos que a su papá, Arnor.
Los Gudjohnsen hicieron historia y dejaron una imagen inolvidable en la memoria de los aficionados. Arnor le dio paso a una nueva generación con un beso antes de dejar la cancha, y al final ambos celebraron la victoria 3-0 del conjunto islandés en Tallinn.
Hasta ahora, Arnor y Eidur han sido los únicos padre e hijo que disputaron un mismo partido con una Selección Nacional.
A nivel de clubes la historia es diferente, pues se han presentado otros casos.
El delantero uruguayo Carlos María Morales, quien militó en varios clubes del fútbol mexicano, jugó al lado de su hijo Juan Manuel en un partido de la Primera División charrúa en 2008.
Carlos María inició el partido como titular y Juan Manuel, que en ese entonces tenía 19 años, suplió a Emiliano Tellechea en el segundo tiempo. Aquí padre e hijo no pudieron celebrar con un triunfo ante el Peñarol, que se llevó los tres puntos con marcador 2-1.
Pero fue algo especial para el ex jugador del Toluca: “Cuando vi que iba a ingresar mi hijo le di gracias a Dios por permitirme vivir una experiencia así, ahora esperamos que también sea un gran año para el club”.
Otros no jugaron junto a sus padres, pero sí heredaron su pasión por el fútbol.
PADRES E HIJOS EN EL FÚTBOL
El delantero mexicano Javier “Chicharito” Hernández se ganó el apodo porque a su padre le decían “Chícharo” durante su etapa como futbolista en la Primera División y con la Selección Tricolor.
Hernández Balcázar no sólo siguió a su padre, sino que lo superó, y escribió su propia historia de éxito.
A algunos les pesó más el nombre de sus padres sobre la espalda y no estuvieron a la altura: Jordi Cruyff (Johan Cruyff) o Edinho (Pelé).
Luego está el caso de Paolo Maldini y Michael Bardley, que tuvieron a sus padres Cesare y Bob como entrenadores.
Enzo Zidane y Giovanni Simeone aún tienen camino por andar para probar si sólo llevan el nombre o también el talento de sus padres Zinedine y Diego Pablo.