Suerte de que se murieran las vacas porque ya estuviéramos en lamentos

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Suerte de que se murieran las vacas porque ya estuviéramos en lamentos

MSV.- Ahora que la advertencia se amplía por donde quiera que se producen textiles o las telas se pintan, ya se empieza a tomar conciencia de que igual que las tierras que hoy son las reinas porque dan puro oro verde (aguacate), a menos del siglo estarán convertidas en tierras de poca demanda porque el agua, se la está llevando esta producción.

El presente considerando a la denuncia, es porque toda la ropa está proviniendo de contaminaciones industriales, porque nuestras aguas son usadas para lavar materias contaminadas, pintarlas o imprimirlas cuyos desechos, como la fábrica de ropa que vinieron a instalar japoneses a Zinapécuaro y que por la suerte de que se empezaran a morir las vacas que sus desechos líquidos consumían, esa inversión ya terminó hace más de tres años, que de lo contrario hoy, hasta los agricultores del Valle de Queréndaro se estuvieran lamentando.

Imagínese en qué concepto nos tendrá el Oriente, que no se imaginó que por estas tierras ya la cerigrafía que se trabaja a base de tintas-graso y lavado de tíner, los residuos que al descargarse en corrientes de agua, no solamente contaminan, sino que envenenan a quien los consuma. Afortunadamente fue el tip para que esa fábrica de gran esperanza para los desposeídos de trabajo y empleo, terminó antes de que las tierras de Alvaro Obregón, Indaparapeo, Queréndaro y Zinapécuaro ya estuvieran en problemas, como dentro de unos 45 años algunas extensiones de Uruapan, faltándoles el agua no podrán mantener y menos aumentar ese cultivo.

No se vaya a alarmar, pero ya hay gente ilusionada en ser aguacatero, al ver que por las orillas de la laguna de Cuitzeo y tierras pedregosas de Uriangato y Yuriria, empiezan a tener huerta de aguacate hass que ya injertados, están produciendo a los tres años y que si invirtieron un millón de pesos en sembrarlos y cuidarlos, de su primer cosecha se reponen y ganan lo triple, ¿por qué? porque aunque algunos tuvieron que romper piedras para facilitar la siembra y que sin tanta agua, están teniendo éxito porque como todas las tierras de arena volcánica, son propicias precisamente para esa clase de fruta hoy tan cara.

En Michoacán hay 7 municipios que son de ese oro verde, como Villa Escalante, Ario, Taretan, Uruapan, Nuevo Parangaricutiro, Peribán y Tancítaro, que no pasarán muchos años en convertirse en tierras desérticas; lo mismo que les pasará a esas tierras que ya están descubriendo por otros lados donde los más de 600 volcanes que hubo en erupción, se convirtieron en nobles espacios para dar riqueza a pobladores y nuevos que aunque con término más amplio, pero que comparándolos con los de las ricas tierras del Valle de Queréndaro, tendrían término de llegar a morir, pero que por esas vacas que se murieron donde “iba” a hacer una zona textilera, capaz de potenciarse en la gran industria que por ahora es todavía la textil y más, estando en los límite con el Estado de Guanajuato, donde por años en Moroleón, Uriangato, Yuriria y otros municipios, han vivido de por siempre de la confección textil, no producción, pintarlas o imprimirlas, como fue el caso de la fábrica zinapecuarense.

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