Ahora que ya tenemos mesías purépecha, quedó vacante un espacio muy importante en la estructura estatal: la Fiscalía. Carlos Torres Piña quizá pensó que ese puesto le duraría unos cuantos años. Si las cosas salían mal, ahí seguiría cobrando su sueldo y, quién quita, hasta podría acomodarse bajo otro gobierno.
Algo parecido le pasó a Adrián López: cuando vio que su gran amigo Silvano iba por mal camino, decidió cambiar de rumbo y cuidar su propia posición. Silvano terminó huyendo y él se quedó en un puesto protegido, con una imagen bastante más presentable. En política, ya se sabe: unos se suben al barco y otros buscan chaleco salvavidas antes de que empiece a entrar el agua.
Torres Piña quizá no imaginó que pedir la Fiscalía podía abrirle la puerta a una candidatura a la gubernatura. Pero la estrategia le salió redondita: ahora es uno de los hombres fuertes del estado. Todavía no es candidato, claro, pero entre los morenistas ya lo miran como el mero mero; y más de un ciudadano lo ve como el próximo gobernador. En Michoacán, a veces el destape empieza mucho antes de que alguien se atreva a decir “yo quiero”.
Con su licencia, la Fiscalía quedó sin titular y, como era de esperarse, ya empezó el acomodo de piezas. No estamos hablando de cualquier sillita para la foto. Quien llegue tendrá en sus manos una institución con enorme poder: investigar, perseguir delitos y llevar casos ante los tribunales. Para entender el peso del cargo, basta recordar el revuelo que causó el caso del empresario Ramírez y el impacto que tuvo en una de las familias más ricas del estado.
¿Y quiénes suenan para ocupar el puesto? Por ahora, en los corrillos políticos se mencionan algunos nombres. Uno es Juan Antonio Magaña, quien ya estuvo en la Fiscalía durante aquella etapa. Otro es César Augusto Ocegueda, a quien, según dicen, llevan rato buscando sin encontrarlo. Y también está Jarintzin Camacho, que aspira a convertirse en la primera mujer fiscal del estado.
Camacho tendría que abrirse paso en un juego de ajedrez político donde, por lo visto, no basta con tener capacidad: también hay que juntar apoyos. El respaldo de Fabiolita quizá no alcance para mover todas las piezas. Tiene experiencia por ganar, y en política la muela también cuenta: saber negociar, sumar aliados y leer el tablero antes de que te den jaque.
Seguro aparecerán más nombres y, conforme avance la partida, la lista se irá achicando. Pero no se distraiga: en estos tiempos, hasta usted puede amanecer un día en la lista de aspirantes a dirigir la justicia del estado. Eso sí, vaya practicando la cara seria para la foto oficial y aprenda a decir “todo se decidirá conforme a la ley” sin que se le escape la risa. Así es Morena, y Punto.
