Cárdenas Batel, embajador en su segunda casa grande

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Cárdenas Batel, embajador en su segunda casa grande

MSV.- Si yo ya no tengo casas chicas, es por mi edad, pero más satisfacción hubiera sido tener una segunda patria, donde me hubiera nacido un hijo y de compañera alguien con quien jamás surgió un incidente por los tradicionales celos. Ser nombrado Lázaro Cárdenas Embajador en Cuba va al devenir no solamente de mejorar relaciones, sino posiblemente hasta abrir fronteras y todavía cuando la dirigencia isleña, goza de comprobar que no era verdad el odio cubano, sino simplemente libertades limitadas a condiciones de dejar de ser el burdel que por muchos años lo fue de los Estados Unidos.

Tan pronto se dio a conocer tal designación, que no solamente le colgaron el digno, sino ser un producto de inteligencia política de este nuevo gobierno de Peña Nieto que está asentando, como pasa con el nuevo embajador del vecino país, que lleva y va a traernos formatos específicos de que los triunfos no se disfrutan a personal manera, sino como los casos por los cuales Obama separó al de la Defensa y FBI en su gobierno, precisamente por triunfos en tener queridas que las encontraron aunque nimias en relaciones con esos que llevan y traen para quienes encargan servicios, pero con tendencias a entregas de informaciones.

Aquí con Cárdenas Batel todo es conveniente, tanto para su familia, como para los mismos países, porque le son de su simpatía ideológica y de su mismo interés humano. Es nación donde tiene sus inversiones, parte de su familia y la mejor representación para que dos territorios pudieran llegar a ser uno mismo en beneficio de todos.

Qué dirá Echeverría que alguna vez dijo que la amistad con la isla era de por vida, no por circunstancia precautivas. De seguro que por este nombramiento, por primer vez va a ver felicitaciones públicas tanto por el que nombra, como por el que acepta, que muchos países van no solamente a pensar lo que va a prevenir el vecino del Norte, sino verle el semblante de satisfacción que pondría el abuelo, en tener a su nieto en un lugar que mucho puede unir, no separar, aunque ya se ha comprobado que entre gente inteligente los opuestos no son pleitos, sino motivos de vivir con el respeto por delante.

Por parte de los que no solamente de Godoy desconfiaron, sino del mismo que supo encontrar a quien lo cubriera, hoy, con este nuevo paso del hijo de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, se puede servir para que sin carga de sombra, también el nuevo Embajador pueda ganarse por la conducta que va a observar, el reconocimiento y la gloria de los cubanos, porque tienen y por algún tiempo va a ser el hombre que las izquierdas mexicanas que muchos quisieran que alguien de relaciones internacionales, llegara a la Presidencia por otros horizontes, no por los de siempre que fueron y todavía están siendo para México.

Recordando que Cárdenas Batel acaba de declarar que estaba trabajando en los Estados Unidos, qué mejor que ahora desde su nuevo encargo y con el respaldo de los Castro y todos los cubanos, va a ser un intermediario que pudiera terminar con los malos entendidos que se plantearon por defensa, no por interés entre Cuba y los Estados Unidos.

Haber, qué pertrechos o qué estrategias tendría Cuba como para que no obstante al fracaso de la Unión Soviética, la isla de la fiesta y madre de culturas musicales, haya permanecido intacta; eso si, pobre, pero con la suficiente dignidad de vivir erguida, no hincada como desdeñaba Martí.

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