HomeEditorialLa Liga Merece Más

La Liga Merece Más

Resulta preocupante que, en una organización deportiva que debería pertenecer a todos sus integrantes, el poder pueda concentrarse durante tanto tiempo en unas cuantas manos. La historia demuestra que cuando no existen límites, reglas claras, ni vigilancia independiente, incluso las personas que comenzaron con buenas intenciones pueden perder el rumbo.

La Liga Municipal de Fútbol es mucho más que una presidencia o una mesa directiva. Representa a jugadores, equipos, familias, patrocinadores y personas que aportan tiempo, esfuerzo y dinero para que el deporte siga vivo. Por eso, nadie debe sentirse dueño de la liga ni actuar como si las decisiones dependieran únicamente de su voluntad.

El problema no es que mando participe, convoque o tenga experiencia dentro de la organización. El problema surge cuando las convocatorias, las juntas, las decisiones financieras y la operación diaria no tienen límites definidos. Una liga seria, requiere instituciones, no liderazgos personales. Debe haber reglas que se cumplan igual para todos, procesos transparentes y responsabilidades claramente separadas.

La asociación civil debe funcionar como un órgano independiente que vigile la gestión de los recursos y dé seguridad a todos los implicados. Su papel no es interferir en cada decisión deportiva, sino cuidar que el dinero, los patrocinios, las cuotas y los compromisos financieros se administren con orden, profesionalismo y transparencia. La mesa directiva debe operar la liga; la asociación civil debe vigilar que esas operaciones se hagan correctamente y conforme a la ley.

Cuando una sola persona convoca, decide, administra y pretende representar todas las áreas, se rompe el equilibrio. No se trata de atacar al manguito ni de desconocer su trabajo: se trata de recordar que ningún dirigente está por encima de la institución. La liga no puede depender de caprichos, amistades, presiones o decisiones tomadas sin consulta.

Si Mnago ha cumplido con las reglas, que continúe trabajando y rindiendo cuentas. Pero si no existen procesos claros, hay que crearlos; y si existen, deben respetarse sin excepciones. La Liga Municipal de Fútbol merece una organización profesional, independiente y transparente, donde todos tengan voz y donde el poder nunca pese más que el deporte.

RELATED ARTICLES

Deja un comentario