Alfonso ha sido uno de esos clásicos políticos morelianos que parecen aferrarse a la silla. Y es comprensible: debe sentirse cómodo no moverse de ella. Sin embargo, llega un momento en que las figuras políticas deben circular, dar paso a nuevos perfiles y continuar su camino.
Alfonso ha estado cerca del poder durante años. Aunque no es un personaje que me resulte particularmente simpático —por sus viajes, su estilo de vida y esa imagen de político acomodado—, tampoco puede negarse que ha sabido mantenerse vigente. Ha llegado a posiciones importantes de una forma u otra, pero no necesariamente porque represente, por sí solo, lo que quiere la mayoría de la gente.
Morelia durante mucho tiempo estuvo marcada por grupos y familias que sabían cómo influir, dónde presionar y a quién colocar. Ese modelo, sin embargo, parece estarse desgastando. Hoy el escenario político es más desordenado y menos predecible, aunque los nombres que podrían competir por la presidencia municipal ya comienzan a sonar.
Lo que parece claro es que el relevo no vendrá de la oposición. El hermanito de Marko no pinta como una figura capaz de levantar una candidatura competitiva, y tampoco se aprecia un perfil fuerte dentro de los demás partidos opositores. La disputa real estará en Morena.
Luis Navarro aparece como uno de los principales aspirantes. Aunque sus antecedentes y su visión personal no encajan del todo con los valores tradicionales de la 4T, tiene posibilidades reales. Proviene de una familia empresarial, con una lógica más cercana al capital y a los negocios que a la narrativa de izquierda. Aun así, su experiencia y presencia lo colocan como un contendiente serio, con la oportunidad de dejar su nombre en la historia política de Morelia.
Su mayor obstáculo no parece estar afuera, sino dentro de Morena. Será el propio partido quien decida si lo convierte en candidato o si abre paso a otra opción y Alfredito la necesita. La oposición será un rival formal, sí, pero Morena mantiene tal control político que hoy resulta difícil imaginar una contienda realmente pareja.
Olvídense del PAN y de los demás partidos: podrán tener buenos cuadros, pero no parece ser su momento. Quizá en la siguiente elección tengan mejores condiciones; ahora, la ruta está marcada por Morena.
Si en los próximos días se define la candidatura de Morena para la gubernatura, será natural que comiencen a aclararse también los nombres para la capital. Sonarán Juan Carlos Barragán, Adolfo Torres o Bugarini y otros más. Pero, por ahora, esta carrera parece tener un favorito: Luis Navarro.
